El Primer Cine en Alicante. - El Cabasset D`antaño

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viernes, 12 de mayo de 2017

El Primer Cine en Alicante.

A estas alturas y con la cantidad de datos existentes, pocos se atreven a cuestionar la relevancia alcanzada por el movimiento obrero en su dimensión cultural; claro en el caso del nacimiento de rotativos, en la creación de centros obreros o la fundación de escuelas, corales, grupos de teatro..; y así podríamos continuar con muchas otras manifestaciones de la cultura obrera y militante. Pero, ..¿y el cine?.

“..La historia me mostraba sus ensangrentadas páginas, sus líneas, cual películas cinematográficas hacían aparecer a mi vista los horrores del despotismo, de la fe y de la religión1.

Las primeras exhibiciones cinematográficas en la provincia de Alicante coinciden con el cambio de siglo, y también como en otros lugares, pronto pasaron de curiosidad científica que reunía a pequeños grupos de burgueses en cómodos salones, a convertirse en atracción popular de primer orden que no faltaba en ningún pueblo o ciudad.

El cine ..con gotas, esto es con variedades, con frecuencia tenía lugar en los mismos sitios dónde se daban otra serie de manifestaciones de ocio popular, como representaciones artísticas, conferencias, mítines,etc..; y desde el principio estuvo ligado a la historia del movimiento obrero local, ya que las primeras barracas de cine llegadas a Alicante allá por 1897, se ubicaron en la avenida de Zorrilla, muy cerca del local que había albergado al primer Centro de Sociedades Obreras2.

Era éste, un espacio urbano en plena construcción en los años del final del ochocientos, justo en los límites de la ciudad burguesa, donde se alternaban las actividades productivas y de ocio, salpicada de obras públicas y focos de insalubridad, pudiéndose establecer ciertas similitudes con la secuencia de la primera proyección cinematográfica de la historia, aquella que reproducía la salida de los obreros de una fábrica francesa en 18953.

Otro ejemplo lo hallamos en los usos sociales del edificio de la antigua cárcel de la plaza Isabel II de Alicante, actualmente edificio Correos y Telégrafos en la plaza de Gabriel Miró, que vemos en la imagen que encabeza este escrito, inmueble que funcionó durante décadas pese a las críticas por sus pésimas condiciones de insalubridad o peticiones de desahucio, siendo desalojado por aclamación popular en 19004.

Poco después de su cierre, y tras un breve periodo en que se dedicó al teatro de variedades, pronto cambiaría al cine forzado por el tirón popular y la rentabilidad y siendo inaugurado a partir de 1906 como Cine Sport, que se convertiría en el espacio cinematográfico por excelencia de la ciudad hasta 1916, y alrededor del cual se fueron instalando de forma sucesiva Circos, varios kioscos de prensa, una imprenta, academias, barberías y puntos de venta de licores o refrescos, todo enmarcado en un entorno fabril y de servicios sometido entonces a un proceso de fuerte expansión urbana en los primeros años del siglo XX.

“..bien podía una comisión del Ayuntamiento y la Diputación trasladarse a esa rica y floreciente capital, invitándole a la inauguración del bonito y elegante teatro que se está construyendo en la cárcel vieja..”5.
En un contexto lúdico, pero también social, podemos citar el lugar elegido para la primera sede de la Federación Local de Sociedades Obreras de Villena, constituida formalmente en 1904, que no fue otra que el popular local que tenía el nombre de Cervecería Española -calle del Raso / Teatro Chapí-, que cuando la asamblea era más concurrida y se veían desbordados los salones con que contaba en cada planta, se desplazaban al solar del antiguo Trinquete en la calle Sancho Medina, dónde también lo hacían otros espectáculos u actos sociales.

“..también a este sitio acuden, y colócanse a la entrada (baños de mar), cinematógrafos, vistas, carruseles, rifas varias y no pocos charlatanes pregonando panaceas de prodigiosa eficacia..”6.

Si como hemos visto hasta aquí, a nivel social e incluso urbanístico el primer cine tuvo una identificación indiscutible con los espacios de sociabilidad obrera y popular, no ocurre lo mismo respecto a la aceptación y uso en los medios sindicales, siendo una opinión bastante extendida aun hoy día el que ..,..el cine, salvo en pequeños núcleos, no llegó a captar la atención de los sindicatos.

“..El cine no pasaba de espectáculo de feria, mientras que el teatro era muy popular..”7

No obstante, parece claro que algunos obreros de la cultura pronto se dieron cuenta de la trascendencia y versatilidad de este nuevo ingenio y sus posibilidades como instrumento pedagógico de carácter informal o como herramienta de propaganda y denuncia, siendo difundidos por su valor científico y social desde la prensa libertaria desde el principio.

“..¡Que esperanza había hecho concebir el cine!. Era un maravilloso instrumento de educación: con él la historia y las ciencias naturales iban a ser enseñadas desde la infancia, no solamente sin cansancio cerebral, sino también encantando a los jóvenes espíritus rebeldes en las abstracciones y atrayéndoles con las imágenes. Era el saber hecho accesible y atractivo…”8.

Como amantes del progreso que eran, los obreros intelectuales no tardaron en utilizar el lenguaje del cine para reforzar el alcance de su mensaje, conectado a la realidad más palpable, como cuando en las giras de propaganda se decía que se iba a impresionar un mitin; pero sobre todo como alegoría crítica de los males de la sociedad, utilizadas para fijar la atención y marcar los términos de la denuncia.

“..el cinematógrafo viviente y continuo que a la vista ofrece espantosos cuadros de asesinatos lentos por el hambre y de mutilaciones en masa en las ciudades y en los campos de batalla, cometidos siempre para salvar los intereses del capitalismo..”9

Si bien podemos admitir que el cine no estuvo entre las prioridades de propaganda sindical, aun dominada por la oralidad, algunos de los más destacados militantes no le quitaron ojo, dado el interés por la experimentación escénica y societaria que manifestaron desde el principio jóvenes activistas como Miguel Martínez Bosch, interesado en el teatro social, el cineasta pionero Armand Guerra, al fino escenógrafo Fernando Vela de quien hablaremos en el siguiente apartado, o al Ángel Pestaña más joven y farandulero.

“Fui ayudante de tramoyista en el Teatro Arriaga y conservo el recuerdo de las veladas del Primero de Mayo que los socialistas organizaban en el Circo del Ensanche y en las que frecuentemente intervenía el orfeón. Yo ayudaba a montar la escena..”10

Aunque se pueda citar cierta posición inicial favorable en el campo libertario, sorprende la falta de referencias concretas a la localización de puentes entre la pedagogía racionalista y el primer cine, y tan solo contamos opiniones sueltas, como la de Constancio Romeo, que dejó escrito un compendio sobre pedagogía libertaria, posiblemente redactado durante el periodo que estuvo al frente del colegio laico-racionalista Fröebel, en el recordaba..

“..lo nociva que es la educación del arroyo, del cine y otros lugares que el niño frecuenta..”11

Lo más parecido a su consideración curricular, se puede encontrar en la declaración de intenciones de la Liga Española para la Instrucción Popular, creada en 1907 en los entornos laicistas más heterodoxos, que para llevar a cabo su labor ilustrativa, proponían la utilización de todos los medios técnicos disponibles, entre ellos las proyecciones cinematográficas.
Entre las cabezas visibles de esta iniciativa encontramos a Enrique Lluria, quién había apoyado y colaborado estrechamente con la casa editorial Publicaciones de la Escuela Moderna, en cuyo Boletín, solo se ha encontrado un artículo alusivo en junio de 1909, La Cinematografía en la Enseñanza, que reprodujo meses despuésLa Escuela Libre de Valladolid.

“Para ello no tendríamos más que adoptar las mismas armas de que se valen los enemigos conscientes o inconscientes de la cultura verdadera, es decir dar por nuestra cuenta espectáculos y exhibiciones cinematográficas con repertorio escogido y destinadas a divertir sanamente al pueblo. Para el efecto podría constituirse una cooperativa libre entre aquellos que estuviesen en condiciones pecuniarias tales que les permitiesen encarar esta obra..”12.

No se quiere decir con esto, que estos indicios educativos, socializadores y emancipadores del primer cine fueran mayoritarios, ni siquiera gozan de significación cuantitativa, pero sirven para cuestionar el alejamiento o desprecio de los dirigentes y las organizaciones obreras por el discurso del primer cine y nos obligan a seguir indagando en ello.

“..la mayoría del pueblo aceptó los puntos de vista que convenía a los dominadores, como avala hoy los episodios de la vida de los ricos cuando los ve representada en la pantalla de cine. Una minoría inició la crítica, la sátira y la canción con argumentos de subversión social..”13.

Sin duda este estado de opinión contrario al cine entre la intelectualidad obrera se recrudeció a partir de 1913, cuando el predominio de un cine comercial, nacionalista y militarista, acababa por hacer prevalecer la idea sobre el carácter embrutecedor del cine; como expresaba por entonces el intelectual libertario e incipiente antiflamenquista, el alicantino José Dorado, quién lamentaba el afianzamiento de esta tendencia reaccionaria y reclama la necesidad de dotarlo de carácter educativo y emancipador.

“Es natural esta labor del cine, como del teatro, embrutece las costumbres, nos atrofia el cerebro para [no] percibir las bellas emociones del arte verdadero inculcándonos en la mente todo el veneno social. La burguesía sabe lo que se hace”14.

Este texto tiene ciertas analogías con un interesante estudio del alicantino Rafael Carratalá publicado en 1907, referente también como uno de los autores de los primeros análisis culturales del Teatro desde el movimiento obrero, donde sopesa la función transformadora del teatro bajo el prisma del realismo y la concienciación social a través de las artes escénicas, según él, reflejo “..en carne viva, de la cruda y grotesca cotidianidad”15

Y es que el cine, como fenómeno cultural emergente, reflejaba como pocos objetos las luces y sombras del tiempo y el lugar que le vio nacer, y por supuesto, no fue ajeno al conflicto por antonomasia, el conflicto de clases.

“La mayor objeción contra el cine está en su progenie. Es hijo del capitalismo y de la máquina; por tanto -concluyen los estéticos-, es un prosaico producto industrial; sin embargo, el cine es el primer rayo de luna que el hombre ha visto poblado de fantasmas. De igual manera que para los bolchevistas rusos el hijo del patrono sigue siendo, aun desaparecido el capitalismo, tan patrono como su padre, por la misma razón que el hijo de negros es también negro, el cine arrastra consigo ese estigma original e indeleble”16.

Estas alusiones a lo lunático e irracional del cine, conecta con la construcción social del terror anarquista que se proyectaba intencionadamente, habitualmente en la prensa, pero también en algunas películas extranjeras de la época, en que se clasifica a los anarquistas como héroes románticos o como confabuladores de complots, donde existía …un mayor número de lunáticos y de suicidas indirectos… que entre los delincuentes comunes.

“..Concentrándonos al tipo libertario, actualmente el solo conocido como anarquista, sólo hay que fijarse salvo excepciones intelectuales, en sus ademanes, en la fulguración de sus pupilas en ciertos y determinados momentos; en algunos también por rasgos fisionómicos, como contracciones de las comisuras, cráneo prominente, etc, etc. […] Tanto es su afán por dar rienda suelta a la sin hueso, que no reparan en introducirse en cualquier reunión a pedir la palabra y hasta Pedir la luna…”17.

Mientras unos y otros discutían las bondades del invento, las autoridades no perdieron el tiempo y pusieron la venda antes de la herida.

Dado que el control institucional ejercido sobre los cinematógrafos había resultado infructuoso en la práctica, sobre todo por su alto dinamismo funcional y geográfico, comenzaría la regulación estatal específica de esta actividad, fomentándose desde la prensa más conservadora, y en nombre de las fuerzas vivas, cierto estado de opinión en torno a su falta de seguridad, coincidiendo con extraños episodios de tono sensacionalista sobre sucesivos incendios a altas horas de la madrugada, altercados y avalanchas de pánico de dudosa espontaneidad, etc..

“..A tal efecto, nos parece que bastaría con que los gobernadores obligasen a las empresas de cines y conciertos a pasar diariamente nota justificada con documentos de identidad acreditando la nacionalidad de los artistas y su verdadero nombre, no permitiéndose usar nombres cambiados a nadie..”18.

Como veremos en el próximo apartado, la trayectoria y popularidad alcanzada por alguna de estas barracas de cine y variedades que recorrían el levante peninsular en aquellos primeros años del siglo XX, dará para seguir estableciendo conexiones con el movimiento obrero y con aquella historia más local y humana del cine, ahondado en su función social y societaria, no exenta de un tamiz cultural, pedagógico y emancipador.

“¡Entren; verán en telones y en películas muy finas…, la moral de la acciones… (de las acciones de las minas)! ¡Pasen; la entrada es barata, y aquí verá el pueblo sano, La moral de la hojalata y la del Banco Africano! ¡Entren; que el cine acabado y cuando el público ladra, se bailarán en el tablado el garrotín de la escuadra! ¡Entren; entren las señoras, que el caso es raro en verdad! ¡Pasen; a ver a estas horas las fieras conservadoras pidiendo moralidad!”19 .

NOTAS:

1BONAFULLA: Revisión del Proceso Montjuich, El País 25-05-1902. En Alicante un periódico local organizaba en 1898 sesiones nocturnas en las que proyectaba las noticias y telegramas relacionados con la guerra de Cuba. Ver, La Correspondencia de Alicante 05 y 06-04-1898.

2Este centro societario inaugurado en 1891 y cerrado a finales de esa década, no se reabriría hasta 1901. Ver, LLORET: El Teatre a Alacant 1833-1936. Consell Valencià de Cultura, Valencia, 1998, p.185.

3La calle se rotuló con ese nombre en 1892, y siempre tuvo contenido social y societario evidente, no sólo por la adscripción republicana de este ilustre literato, sino porque en noviembre de 1936 pasó a llamarse de Durruti, y al finalizar la guerra de José Antonio.

4Bombardeada esta plaza que antes daba al mar desde las fragatas Numancia y Méndez Nuñez, durante la insurrección cantonalista de septiembre de 1873, había sido nombrada durante la primera república, de La Libertad, y fue instalada allí una de las primeras capillas para el culto evangelista -1871-; y algunos siglos antes -S.XVI-XVII-, cuando era conocida como la plaza de las Barcas, había servido como cementerio civil, es decir, para los no católicos, marineros extranjeros por lo común.

5El GRADUADOR 14-07-1904. Entre 1904 y 1906 se llamo Salón Moderno, y antes, junio de 1903, había albergado la primera localización del Teatro de Verano. Ver, LLORET: Ob. Cit., p. 175.

6CORRESPONDENCIA de Alicante 13-08-1906. También, LÓPEZ: Los movimientos sociales en Villena en la Edad Contemporánea. Conferencia de la Cátedra arzobispo Loazes y Fundación José María Soler. Villena, Jueves 15 de marzo de 2007.

7MORENO: Las Luchas sociales en la provincia de Alicante 1890-1931. Unión General de Trabajadores, 1989, p.164. No existen en la península casos similares al de los socialistas belgas, que crean una Oficina Socialista del Cine [CEO] antes del comienzo de la 1ª guerra mundial. Ver, DE LUIS: Cincuenta años de cultura obrera en España 1890-1940. Editorial Pablo Iglesias, Madrid, 1995, p.169. También, VVAA: Antología Documental del Anarquismo Español 1869-1939.

8La REVISTA Blanca 15-06-1930. Las expectativas que había generado el nuevo instrumento en los medios libertarios fue pronto voceada, y podemos citar a Ciencia Social, prestigiosa revista que comienza a editarse en Buenos Aires en el cambio de siglo, muy influida por los anarquistas peninsulares, con artículos de Ricardo Mella [Cinematógrafo], o de Francisco Garfios [Cinematógrafo revolucionario]; e incluso en el periódico La Protesta Humana [1897-1902], de la misma ciudad, se incluye una sección de cuadros teatralizados de denuncia social con el nombre de Cinematógrafo Social. Ver, La Protesta Humana 05-12-1897, 14-05-1899, 17-08-1901, 17-05-1902; La Revista Blanca 15-05 y 01-08-1904.

9La PROTESTA Humana 25-09-1898. Con frecuencia, la prensa incluiría secciones tituladas con alusiones fílmicas y, por ejemplo, en mayo de 1908 comienza a editarse en Sevilla un periódico libertario llamado Verdad, que también denominó a una de ellas Cinematógrafo Social. Ver, VVAA: La Prensa anarquista y anarcosindicalista en España desde la I Internacional hasta el final de la guerra civil. Tesis Doctoral. Volumen II. Tomo I, p. 511.

10PESTAÑA: Luz 24-01-1934.

11La REVISTA Blanca 14-05-1925. Podemos citar el caso del republicano alicantino Adolfo Fó, decano de los operadores de cine del levante peninsular, quien influenciado por Tomas Edisson afirmaba que el cine llegaría a sustituir a los libros en las escuelas, montó allá por 1897 el Salón Edissón, que no era sino un barracón de madera montado donde se exhibían cilindros impresionados de un fonógrafo; es decir, fragmentos de opera, música de bandas y como gran novedad, los discursos políticos de Sagasta, Canalejas o del poeta José J. Herrero. Ver, NARVÁEZ: Los Inicios del cinematógrafo en Alicante, 1896-1931. Instituto de Cultura Juan Gil-Albert. Alicante, 2000, p. 23; La Correspondencia Alicantina 11-05, 27-07 y 05-08-1897; La Correspondencia de Alicante 23-03 y 12-07-1897; El Liberal 14-05-1898.

12La ESCUELA Popular, Buenos Aires, Octubre 1913. En esta línea, la Escuela Modelo de Alicante, laica pero confesional -protestante-, incluye a partir de 1908 las sesiones de cinematógrafo en su programa, y no era extraño que a modo de premio o para favorecer la asistencia, se llevara a los niños, mas que a las niñas, a presenciar alguna sesión de cine; como también lo hacía José Sanjuan en su escuela laica de San Vicente del Raspeig en 1911. Ver, TIANA: Maestros, misioneros y militantes. La educación en la clase obrera madrileña. 1898-1917, Centro de publicaciones del ministerio de cultura y ciencia, CIDE, 1992, p. 244. También, El Rayo de Luz-Boletín del Ateneo Obrero de Sant Andreu del Palomar 01-02-1905; La Voz de Alicante 27-06-1907; Escuela Moderna-Madrid 01-12-1908, 01-03-1909, 01-01-1914; Boletín de la Escuela Moderna 01-05-1909; La Escuela Libre 01-02-1911; Heraldo de Alicante 09-10-1911.

13La REVISTA Blanca 15-08-1933. No es difícil encontrar menciones específicas al cine como un invento útil para la instrucción obrera, mayormente enfocado a la formación de adultos, como sucedió en el II congreso regional de Ateneos y Asociaciones de Cultura celebrado en Vilanova i la Geltrú en 1912.

14El LUCHADOR 10-02-1913. Para otros ataques feroces al cine desde la propia prensa anarquista, sobre todo concentrados a principios de 1913. Ver, Tierra y Libertad 29-01 y 26-02-1913.

15VERITAS: El teatro ante las sociedades obreras. Bosquejo histórico-crítico. Imprenta Such, Alicante, 1907. Ver, LLORET: El Teatre a Alacant 1833-1936. Ob. Cit, pp. 150-151, 250-251.

16VELA: Desde la ribera oscura, para una estética del cine. Revista de Occidente 23-05-1925.

17VERITAS: El Mundo Obrero 14-07-1901. Ver, PORTON: Cine y Anarquismo. Editorial Gedisa, Barcelona, 1999, pp. 31-33. También, De La MADRID: cinematógrafo primitivo. ¿Teatro para pobres?; en MONTERDE: La Imagen Negada. Representaciones de la Clase Trabajadora en el Cine. Editorial Textos de la Filmoteca Valenciana, 1991, p. 244.

18DIARIO Oficial Avisos de Madrid 02-06-1911. Uno de los ejemplos más claros, la ley de jurisdicciones de 1906, de la que fue responsable, que intentó acometer una purga de sociabilidad obrera, consagrando la competencia militar para censurar a civiles en caso de injurias al ejército o la patria; y aunque sobre todo se aplicó en casos de delitos de prensa, también afectó al cinematógrafo. Ver, MONTERDE: Ob. Cit, pp. 9-13; SOLÀ: Acerca del modelo asociativo de culturización popular de la Restauración; en VVAA: Clases populares, cultura, educación; siglos XIX y XX. Madrid, Casa Velazquez-UNED, 1989, pp. 397-398. También, Unión Republicana 02-06-1906, 22-06 y 06-07-1907.


19La CIUDAD 17-12-1910. Cartel de 1909 correspondiente a Los Sucesos de Barcelona, uno de los primeros documentales de contenido eminentemente obrero y desgraciadamente perdido, basado en una serie de cortos del reportero Josep Gaspar. Recordemos que la ausencia total de cintas con referencias antimilitaristas o que de las 132 cintas que quedan en los archivos de la Filmoteca anteriores a 1931, 42 estén íntegramente dedicadas a Alfonso XIII, evidencia de un fuerte control de contenidos. Ver, DÍEZ: Historia social del cine en España. Ed. Fundamentos, 2003, p. 327-328.

EL OJO DEL PUEBLO [I]: PRIMER CINE EN ALICANTE
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agosto 24, 2016 · de Alacant Obrera · en El Ojo del Pueblo, Juan Grau Roca. ·
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