Santa Bárbara: el castillo que estalló en mil pedazos

Datada hacia finales del siglo IX —en época islámica—, pero varias veces modificada y ampliada tras la Conquista en el siglo XIII, la majestuosa fortaleza alicantina. . . . . . 

D
atada hacia finales del siglo IX —en época islámica—, pero varias veces modificada y ampliada tras la Conquista en el siglo XIII, la majestuosa fortaleza alicantina ha sido testigo y víctima de numerosas batallas, siendo una de estas la que otorgó el nombre al castillo. Fue el día 4 de diciembre —onomástica de Santa Bárbara— del año 1248, cuando el infante Alfonso de Castilla consiguió derrotar a los musulmanes, tomando así el municipio de al-Laqant.

Pero vayamos a lo que se refiere el titular de este artículo: «la explosión de la mina». Para ponernos en contexto nos hemos de remontar a la Guerra de Sucesión Española, en la cual se enfrentaban dos bandos tras morir el rey Carlos II de España sin dejar descendencia. Un bando se posicionó a favor de Felipe V de Borbón —a quien había designado, como heredero al trono, Carlos II en su testamento— y, el otro, a favor del archiduque Carlos de Austria —propuesto por los integrantes del tratado de La Haya de 1701—. Diferentes países de Europa se vieron involucrados en esta guerra.

Numerosas naves inglesas se presentaron frente a la costa de Alicante el 31 de julio de 1706 y, tras ocho días de asedio incesante, asaltaron la ciudad. Casi un mes más tarde, el 7 de septiembre, tomaron el castillo y se hicieron con el control de Alicante hasta el 3 de diciembre de 1708, fecha en que el caballero francés D’Asfeld fue enviado por Felipe V para recuperar primero la ciudad y, posteriormente, el castillo. Para tal fin mandó excavar una mina en las entrañas del monte Benacantil —sobre el que se asienta la fortaleza— y llenarla de pólvora, tarea que se llevó a cabo entre diciembre y el 28 de febrero de 1709.


Lista su estratagema para despedazar el monte en mil pedazos, así como a quienes en el castillo se refugiaban —los ingleses y unos pocos austracistas—, ofreció al comandante de estos, Richards, tanto que abandonasen el lugar por las buenas como que —tras su negativa— comprobasen que realmente había una mina repleta de explosivos preparados para provocar el caos —a lo cual también se negaron—. Tomada la decisión, mandó D’Asfeld, el 4 de marzo del mismo año, desalojar las casas circundantes al monte Benacantil y, a continuación, proceder con aquello que ya había anunciado: el encendido de la mina y la consecuente explosión.

El baluarte, la casa del gobernador y cientos de toneladas de rocas salieron despedidos por el aire. El propio Richards y varios de sus hombres, quienes se encontraban en el baluarte, perdieron la vida en la detonación, la cual no tuvo las dimensiones que D’Asfeld esperaba. Además, se calculan en unas cuatrocientas las casas que quedaron sepultadas bajo la avalancha de rocas que provocó la explosión. Los supervivientes del castillo fueron evacuados de la ciudad, el 19 de abril, por una guarnición inglesa.

Con la toma del castillo de Santa Bárbara, Felipe V de Borbón recuperó el último lugar de la geografía valenciana que había estado en posesión de su rival, Carlos de Austria.

4DIC 2015
por Adán Agulló | publicado en: Arquitectura,Historia |
ESTE ARTICULO Y SUS FOTOGRAFIAS TIENEN DERECHOS DE AUTOR Y SON SOLO A TITULO INFORMATIVO MAS TIENEN LA OBLIGACION DE CONSULTARLO COMENTARLO EN SU WEB ORIGINAL.